Page 23 - Calambur Ed.1
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y que, en casa suya, esperaba alguien para hacer
un trío, le pidió que la llevase en su auto, una Ford
Expedition roja.
Se recostó en el amante asiento con las
piernas ligeramente abiertas, dejando entrever
las bragas beige que llevaba puestas. Mandó su
mano al bulto del hombre y éste, conteniendo
la respiración, soltó una risita traviesa y una
mirada incitadora; él no podía tocarla porque iba
manejando pero tenía el pene erecto y lubricado.
Llegaron a su apartamento y le dirigió hacia
la cocina, sirvió dos copas de tequila y le bajó los
pantalones bruscamente para hacerle un oral. El
hombre le lamía los pezones de sus grandes senos
38B, le escupió y le besó con gran éxtasis; le dijo
que esperase allí para ir en busca de mí, él asintió
con la cabeza y con una mirada que gritaba sus
intensos deseos por penetrarle.
Mi novia fue a la habitación, me desnudó, se
desnudó y puso una sábana de na seda color rosa
pastel sobre mí, echó al aire una fragancia con olor
a vainilla y comenzó a lamer las palmas de mis
pies; llamó al hombre para que se integrase y éste,
con solo los calcetines puestos, estaba parado en
el marco de la puerta y hacía evidente su intensa
respiración, se acercó a paso lento y, estando al
borde de la cama, dio un apasionado beso a mi
novia, inhalando fuertemente para proseguir a
quitar la sábana que cubría mi cuerpo desnudo;
sus ojos, sus grandes ojos pardos, se abrieron de
tal manera que denotaban el impacto y el morbo
que sentía y hacía sus entrañas sacudir; retuvo la
respiración.
Mi cuerpo estaba ahí, gélido, pálido y en
descomposición.
Había muerto la noche anterior.
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