Page 20 - Calambur Ed.1
P. 20

abruptamente, sacó su pene, prendió la luz. Estaba lleno de sangre.
        ¡Juemadre si no tengo el periodo!, pensé. Asustado, se dio cuenta de que
        por la fuerza y el ritmo de la penetración en aquel acto tan salvaje, se
        había lastimando. Y, entonces, así como llego, se fue. Yo, sin embargo,
        estaba satisfecha porque él, sin saberlo, había satisfecho también mi
        deseo de sangre y sexo, uno de tantos gustos raros que se me ocurrían,
        no había queja alguna; ya había llenado de lujuria mi cama, dejándome
        una sensación tan placentera, mis  uidos vaginales con su esperma ya
        marcaban las sabanas, solo esperaba que se repusiera y comenzáramos
        de nuevo.
           Sí. Sabía  que lo había provocado  día tras  día con  mi ropa interior,
        ¿y qué? Si ese era el propósito. Ropa interior color vino tinto de encaje
        para dormir y un blusón trasparente que dejaba su mirada puesta en mí
        cuando pasaba rápidamente para el baño  ngiendo inocencia.
           La cosa  fue que… ahí estaba  yo, parada, tratándome de sostener
        en el marco de la puerta de la habitación contigua a la mía. Me había
        convertido en una intrusa que miraba a su compañero de apartamento
        dormir profundamente; nunca pude dejar de lado mi vicio de observarlo,
        pero mi ropa interior mojada por el deseo me delataba y ya había bebido
        demasiado. Era hora de acostarme y dejar de soñar despierta, borracha y
        parada en una puerta.
   15   16   17   18   19   20   21   22   23   24   25