Page 27 - Calambur Ed.1
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para más. Hay lugar para todos... (Una muestra de dolor, se busca
                 desesperada el agujero que ha sido abierto) Y otros, y otros…
                 Cada vez son mayores, más intensos, más descomedidos... (A
                 modo de confesión, sigue rellenando sus espacios; intenta
                 correr). Cuando nací, para familia fue toda una decepción:
                 creyeron que sería árbol y en cambio nací túmulo de tierra.
                 Mi madre me toma en sus brazos y me le escurro por todo el
                 cuerpo, manchándolo, envolviéndola en una mezcla de sangre
                 y tierra. Sí, los árboles sangran. (Gritando) ¡Y la tierra también!
                 Mi madre me llama a cenar y encuentra partes mías esparcidas
                 por toda la casa, llega a tocar la puerta una familia de conejos
                 a preguntar por mí, que si ya estoy disponible, preguntan. Mi
                 padre, furioso, les lanza la puerta en la cara y me mira con
                 desdén. En la escuela siempre soy el ejemplo de lo que no se
                 debe, de lo que no se quiere, del vacío desintegrado. Todos
                 comentaban sobre un destino desastroso: soy una madriguera.
                 Condenada, tan dramáticamente, a dejar entrar en mí cuanto
                 ser rasguñe las puertas. (Distanciamiento) ¡Vaya tragedia! ( n
                 del distanciamiento) “Es cosa natural de las madrigueras que
                 todo en ellas sea profundo”, dice Alicia, revolcándose en busca
                 del conejo blanco, hundiendo en mí sus codos, sus rodillas, su
                 perfecto azul de un perfecto afuera, al mismo tiempo que entra
                 por el oriente una pareja de topos desesperados por hacer el
                 amor y se desvisten en el umbral de un agujero hasta quedar
                 en carne viva. Uno a uno se agolpan sobre mí, dentro de mí,
                 creando túneles, abrumandolo todo. (Mad comienza a saltar,
                 está jugando a la golosa) Musarañas, bienvenidas al taller de
                 costura que hay a la derecha, o a la izquierda, como decidan
                 tomarlo, me han comentado que la pequeña musaraña Lily se
                 cayó ayer hacia el in nito; es una desgracia...Yo quisiera salvarla
                 pero, pero... (Se muestra en su cuerpo que una fuerza la arrastra
                 hacia la izquierda y otra a la derecha) ¡Eso signi caría caer en
                 mí misma!






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