Page 18 - Calambur Ed.1
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SEXO CON EL ROOMIE
Ángela López*
Y así, sin más, se metió entre mis cobijas. El sonido de la puerta que
se abría, los pasos en el corredor y la desabrochada de correa fueron un
instante fugaz. Cuando lo vi, ya estaba sobre mi cuerpo cálido. Menos
mal dormía con poca ropa, menos mal dejaba siempre la puerta medio
ajustada, todo porque siempre estaba esperando este momento.
Sus labios húmedos empezaron a besarme por el cuello y pensé: típico.
Sin embargo, la cosa fue tomando forma a tal punto de despertarme
totalmente, la piel se me erizaba, sentía cómo mi vagina ya se humedecía
y entonces empecé también a tocarlo. Le tomé por el pene y lo miré
jamente. Me miró, amagó acercarse a mis labios para besarme, mordió
los suyos y luego se lanzó de nuevo a besarme apasionadamente; su lengua
me recorría el cuerpo, lamia mis pezones de una forma tan sensual que
no podía apartar la mirada de la acción, él me miraba al tiempo que lo
hacía para excitarme aún más. Cada vez que llegaba de nuevo a mi boca,
su aliento a ginebra se confabulaba con el de brandy del último trago
que me había tomado justo para dormir. Sus manos deseosas tomaban mi
cuerpo bruscamente, me recorrían, a veces muy rápido, otras veces lento,
me apretaba una y otra vez, cada vez más duro, marcando un ritmo que
parecía quitarme la piel. Ya esperaba impaciente a que me penetrara, pero
no era el momento, aún faltaban muchos de los juegos del disfrute que
implica el preludio, no podía dejar escapar el sexo oral, yo lo quería todo,
era todo o nada.
Sus manos se deslizaron con armonía por mis caderas, me tomo fuerte
de ellas y abrió mis piernas, me miro de nuevo, no para pedirme permiso,
*Estudiante de segundo nivel de la Técnica Profesional en Producción de Contenidos
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