Page 30 - Calambur Ed.1
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sumisión
linda alzate*
¡Aquí estoy! Herida, con mis prendas rotas y mi espíritu desgarrado.
En mi cabeza resuena la voz de él, quien me declara culpable de sus
desgracias, desgracias bien merecidas. He perdido la cuenta de los años
que llevo aquí, haciendo lo mismo día y noche; ya no me funcionan los
pellizcos para intentar despertar, no sé si soy un fantasma o tal vez un
cuerpo sistematizado, pero, de qué me quejo si no puedo valerme por mi
misma y lo necesito a él, con todo y sus insultos, sus caricias bruscas y su
fuerte voz. Sé que él tiene la razón y que solo quiere lo mejor para mí y él es
el único que se puede encargar de eso. Pero me deleitan esos dos minutos
que tengo a solas en el baño, esos dos minutos que puedo ser yo sin que
alguien me esté corrigiendo o juzgando lo que hago. No sé cuánto tiempo
llevo aquí ni cuánto falta para que esto acabe. Sé que juré estar con él toda
mi vida, pero no veo la hora de que esa vida termine, ya estoy cansada de
tener que andar con la cabeza agachada y con la dignidad por el suelo,
sin siquiera poderlo mirar a los ojos; ya ni siquiera recuerdo la apariencia
de mi semblante, será que luce así de des gurado como lo re ejan estas
tijeras, o será que ya deje de existir y simplemente estoy penando. Desde
aquel día que papá me apostó y él me llevo a su moridero, entendí que no
era más que un pedazo de carne de intercambio, desde ese día huyo de su
roce, ese roce que me pasma la respiración y me acelera los latidos. Me
siento como un animal esperando la matanza y no sé qué es peor: si eso
o el hecho de tener la solución en mano y simplemente quedarme aquí.
*Estudiante de segundo nivel de la Técnica Profesional en Actuación para las Prácticas
Escénicas Teatrales.
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