Page 29 - Calambur Ed.1
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infidelidad
        MARIANA ATEHORTÚA*

        Dicen que la desesperada necesidad de ser libre te lleva a ser desleal, o
        in el. ¡Mentira! ¡Mentira! ¡Qué gran mentira!
           Para empezar, la libertad no existe. Mientras intentamos ser libres de
        algo nos esclavizamos con algo más. Y eso, eso es culpa del sentir, del
        amar, el odiar, el temer, el sufrir. Es linda la inocencia, es muy sensual la
        inocencia.
           Es muy lindo el atrevimiento, es muy sensual el atrevimiento.
           Todo me gusta, todo me encanta, todo me excita. Tú me gustas, tú
        me encantas, tú me excitas. Sí, lo sé, dije que la libertad no existía, pero
        tú, ahora mismo, eres libre de pensar, de necesitar, de sentir todo lo que
        tú quieras. Prometo dártelo, prometo, complacerte, y, si me lo pides,
        prometo amarte, pero solo por un momento. Solo por un momento puedo
        escucharte, solo por un momento puedo besarte, solo por un momento
        puedo acariciarte. Solo por un momento puedo follarte. O, si lo pre eres,
        hacerte el amor. Solo por un momento puedo devorarte, asesinarte o
        acompañarte a navegar. Si te dijera todo lo que he sido, terminaríamos
        dormidos en tu lugar favorito por la in nidad de términos que tendría
        que contarte, solo y solo si lo deseas. Pero solo por un momento.
           No, no sientas lastima por mí. Todo me tiene que gustar, incluso sufrir.
        Pero no voy a mentir, que te guste hacer todo lo que haces te acumula
        lágrimas de tristeza desesperadas por salir todo el tiempo, todo el ti…
           Ahora, ¿de qué quieres hablar?

        *Estudiante de segundo nivel de la Técnica Profesional en Actuación para las Prácticas
        Escénicas Teatrales.
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